RESPECT

¿Qué ocurriría si estuvierais andando tranquilamente por la calle y alguien os gritara: “¡te vas a hartar de comer pollas!”? ¿Qué haríais? Quizás unos responderían a tal insulto con otro de igual calibre; puede que otros reaccionaran de manera agresiva, incluso puede que alguien llamara a la policía. Al fin y al cabo, una persona que no conoces te está insultando sin ningún motivo. Pero… ¿cuántos optarían por seguir andando como si nada?

Ahora, que las lectoras imaginen que, igual que antes, van andando por la calle, pero esta vez acompañadas por su padre. De repente, una persona os grita: “¡tú donde deberías estar es en una casa de citas!”. ¿Cómo reaccionarías? ¿Y tu padre?

Pues esto mismo les ha ocurrido, pero no en la calle sino en un campo de fútbol, a los árbitros Jesús Tomillero y Zaira Morales, de 21 y 14 años, respectivamente.

Partido tras partido, los árbitros sufren gran cantidad de insultos, vejaciones y, en algunas ocasiones, agresiones. El problema está en que muchos espectadores piensan que ellos están obligados a soportarlo, que va incluido en la profesión. Como el árbitro va a aguantar todo lo que le diga y no se va a girar en mitad del partido para dirigirse a mí, pues insulto todo lo que quiera. Esto, que es algo normal en el terreno de juego de muchos deportes, no permitiríamos que nos ocurriera en cualquier otro lugar.

 

Jesús Tomillero, el primer árbitro en España que hace pública su homosexualidad, estaba arbitrando un partido de Tercera División cadete cuando el encargado del material de uno de los equipos se dirigió a él con las expresiones “maricón” y “te vas a hartar de comer pollas”. En esta ocasión, el protagonista decidió denunciar los hechos en la comisaría.

La segunda protagonista de esta entrada también vivió una situación parecida. Tras no señalar una posible mano, uno de los padres de los jugadores le dijo “que no valía para arbitrar, pero sí para trabajar en una casa de citas”. Todo esto mientras su padre se encontraba también en la grada. Este último supo contenerse ante tal improperio.

Después de sufrir esta situación, Zaira se puso muy nerviosa y perdió el control del partido. Decidió que no continuaría arbitrando, pues era algo que hacía para disfrutar y no para sufrir.

 

 

En el deporte base, los partidos deben ser con más razón una ocasión para ver el espectáculo que ofrece el deporte y apoyar a los niños que juegan. No se pueden convertir en el momento para desestresarse del trabajo de toda la semana y pagarlo con alguien que va allí a trabajar y a, como todos, disfrutar.

 

 

http://deportes.atresmedia.com/futbol/noticias/arbitro-homosexual-denuncia-insultos-homofobos-partido_201604055703f75d4beb28145542854f.html

http://www.marca.com/2015/09/08/futbol/1441705191.html

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